domingo, 24 de junio de 2007

Sueldo mínimo, moral ídem

Mucho hemos escuchado y leído sobre el reajuste recientemente realizado al salario mínimo. De $135.000 se aumentó a $144.000. Las idea inicial de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) era lograr que el monto fuera de $180.000, pero ante la inmediata reacción de las autoridades que calificaron de "excesiva" la petición, las expectativas se redujeron a lograr una base de $150.000. Arturo Martínez, el presidente de la CUT, ante la imposibilidad de lograr un acuerdo safisfactorio para sus bases, se retiró de la mesa de negociación y acto seguido, convocó a una movilización nacional para el próximo 29 de agosto.

El proyecto de ley enviado al "honorable" Congreso nacional, fue aprobado sin mayores complicaciones. El diputado René Alinco (PPD) fue quien más ruido hizo, a la hora de votar no tuvo empachos de dar su aprobación, develando que lo suyo fue sólo un destello para atraer a las cámaras y los micrófonos (tarea en la cual tenemos expertos nacionales). 63 votos a favor, 33 abstenciones y ningún voto en contra. Ahí están quienes representan a la gente. En el Senado el asunto fue aún más simple. Unanimidad y sólo falta la firma de la Presidenta para que sea ley de la República. Una vez más los trabajadores son los que pierden.

Finalmente, un miserable aumento de 9 mil pesos. Si al´"país" le va bien económicamente y nuestro crecimiento es superior a un 5,8% este año, en 2008 el salario subirá $1.000. Sí, ni usted leyó mal ni yo tecleé equivocadamente. ¿Cómo puede, una familia chilena promedio (Padre, madre y dos hijos), vivir dignamente y sin pasar necesidades con esta cantidad de dinero? ¿Logrará alguno de nuestros honorables congresistas dimensionar esta problemática, teniendo un sueldo de 5 millones de pesos junto a otras interesantes regalías?

NUESTRAS AUTORIDADES

El ministro secretario general de Gobierno, Ricardo Lagos Weber, con su gran estilo (es lo mismo escucharlo o no escucharlo, su respuesta siempre será predecible) afirmó que "esta es una gran noticia para los chilenos. Tenemos un salario mínimo, que si se aprueba esto en el senado, vamos a tener un salario que crece, crece significativamente; además con una señal muy potente, que sería, la que si se crece y es más rico el país, el salario mínimo va a aumentar".

El presidente de los honorables diputados, Patricio Walker, dijo sin mayor vergüenza que "haber logrado esta cifra nos parece muy bien para Chile y los trabajadores". Y Así se podrian reproducir muchas otras citas que rebosan ciega complacencia.

El siempre sonriente y petulante ministro de Hacienda, Andrés Velasco, declaró que "este es un esfuerzo de nuestra capacidad para llegar a acuerdos, de buscar fórmulas innovadoras y lo que destaco además, de vincular las remuneraciones con el crecimiento, demostrando que cuando Chile crece a todos les va bien". Realmente, parecen pelearse apasionadamente por ocupar un lugar en los "grandes pensadores" del CQC.
De la misma forma patronal en la que el jefe le dice a su trabajador "si no te gusta ya sabes que hacer", analistas y autoridades sacan sus argumentos economicistas diciendo que si el suelo mínimo aumentara más, se afectaría gravemente la estabilidad de los empleos. Puras mentiras. Si el gobierno fuera capaz y tuviera la valentía, podría fijar diversos pisos de salarios de acuerdo a las ganancias que reciben las empresas. Los peces gordos también pagan el mínimo y mucho más de lo que se sabe. Eso, si es que llegan a pagarlo totalmente. Basta recordar el caso del trabajador forestal Rodrigo Cisternas.

Un decidor cálculo hecho por la Confederación General de Trabajadores concluye que el monto de dinero que necesita una familia promedio (4 personas) para poder cubrir sus necesidades (que ojo, es importante recordar que no sólo son alimentiarias) debería ser aproximadamente de $310.000 pesos.

Dejemos de mentirnos. Nadie puede satisfacer sus necesidades naturales con ese monto de dinero. Este hecho nos permite confirmar que junto con el salario, también se fijó la moral de nuestras autoridades. Saque usted sus propias conclusiones.

Día cero

Este espacio surge por varias necesidades.
Una de ellas es alzar la voz, darle espacio a la palabra escrita para que intente ocupar la conciencia de las personas que ocasionelamente pasen por acá. Como futuro periodista, los hechos me conmueven, pero más aún me llaman la atención las ideas y conceptos bajo los que esos hechos se pueden ver y comprender.
Es simplemente eso, ideas que surgen dentro nuestro cuando viajamos en micro, cuando buscamos el sueño recién acostados o cuando nos negamos dejar pasar por un tubo lo que vemos a nuestro alrededor. Y estoy seguro de no ser el único que piensa así.
Te invito a ver un poco más allá.